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Space Boy Translation: El Chico Espacial

09 Nov

La lluvia de estrellas pasó por encima de la nave y el salon se llenó con sombras marcadas que barrían el suelo. Karl gritó mientras intentaba capturar sin éxito las formas oscuras que se deslizaban por el cuarto y le recordó a Linda a un perro cazando olas en el mar, incapaz de cogerlas pero incapaz de parar de intentarlo.

Bueno, hace mucho tiempo que Linda no veía un perro o el mar. De hecho, creía que llevaba trece planetas sin ver uno u otro.

Linda volvió a ver los meteoros y deseó compartir el momento con Janelle. Había conocido a esa chica del puerto-espacial en el ultima planeta y entre las reparaciones de la nave de su familia y retrasos en algunas transferencias de carga, Linda pasó cuatro meses enteros conociendo a Janelle. Pero ahora, seis meses más tarde desde el punto de vista de Linda no-sé-cuantos años habrían pasado para Janelle. Claro, como Linda vivía en el espacio en un nave de mercancías, debiá recordar todo sobre la relatividad y cuantos años pasan para la gente en tierra firme pero le daba igual. Solo le importaba que cualquier persona a que conociese en un planeta tendría como mil años y pico antes de que pudiese volver a verla. ¿Qué más da?

Una alerta retumbó en su oído y con un parpadeo puso sus lentillas de comunicación en su sitio. Abrió el mensaje, esperando que sus padres o alguien de la tripulación le hubiese mandado un tarea o algo así. No había nadie más que pudiera comunicarse con ella aquí en la mitad de nada.

¿Te gusta la lluvia de estrellas?

Se levantó y prestó atención al remitente: Chico Espacial. ¿Quién? No reconoció el nombre como apodo que usaba alguien en la tripulación. Intentó mirar los detalles del mensaje pero no había nada. Lo que, claro, era imposible. Alguien le estaba tomando el pelo, aunque no era muy creible. Bueno, seguiría con la broma para saber quién era y qué quería.

Bueno, no tan chulo como otras. Los meteoros del sistema de Kilen son mil veces más guay.

Linda nunca había estado en el sistema planetarío de Kilen y no sabía si había una zona de meteoros alli pero si alguien quisiera burlarse de ella, le contestaría igual de mal.

Mentirosa. Kilen es una mierda. Si quieres ver meteoros super chulos tienes que ir al sistema de Popne.

Mentiroso él. El sistema de Popne estaba en otro lado de la galaxía. ¡Era casí desconocido!

¿Y tú cómo lo sabes? contestó ella.

¡No te tiro en un agujero negro! Puedo llevarte ahí si quieres. Te veo en la planta tres delante del los ascensores de la cubierta de proa.

Vaciló. Debía cuidar a Karl, pero tenía que saber quien estaba burlándose de ella. Echó un vistazo a su hermano quien todavía cazaba sombras. Ir a los ascensores y volver le costaría como diez minutos máximo. Nadie se daría cuenta de que se había ido antes de que volviera. Solo tenía que ir, pillar a este tio y decirle donde podía meterse el sistema de Popne.

¿Karl? Tengo que ir al baño. ¿Estarás bien solo un ratito?

Karl dejo la caza para fulminarla con la mirada. —No soy un bebé. Tengo cinco años ya.

Te veo en cinco minutos. Llegaría en tres pero Linda quería llegar primero.

No salgas del salón— dijo a su hermano —pase lo que pase. Vuelvo ahora mismo. — Se levantó y dirigió tranquila a la puerta. Cruzando en el pasillo empezó a correr. ¿Quién sería?

Iba hacia los ascensores a hurtadillas, despacito cuando casí estaba allí. ¡Descomprimirle! Ya había llegado, dándola su espalda. Y no le reconoció pero había podido ser la ropa que llevaba el chico que paraeciá un tipo de traje espacial ligero super hortera. Le dolían los ojos al verlo. Quien hubiese hecho esto debía currar mucho. Sabía que la tripulación se aburre bastante en los viajes entre planetas pero Linda no podía creer que alguien se hubiese aburrido tanto. Se acercó.

—¿Popne? ¿Desde aquí? Ni hablar.

Habría seguido pero el tío dio la vuelta y Linda no le reconoció para nada. No le conoció y conocía a todos en la nave, ¡toda su vida! Y como la nave estaba entre planetas no debería poder entrar nadie. Parpadeó para ponerse las lentillas en su sitio y dar la alarma, pero vaciló. Quizas no pasaría nada si le hablara un ratito. Quizas descubriría como podía entrar en la nave antes de denunciarle. Y la vacilación no tenía nada que ver que con lo mono que fuera el tío. Para nada.

—Si, Popne. Es super chulo. — le dijo el chico como si su presencia no fuera algo completa y totalmente imposible. —¿Lista?

—No. ¿Y sabes por qué? Porque no se puede ir a Popne en un instante. Además, no te conozco para nada. ¿Por qué crees que viajaría contigo?

—¿No nos conocemos?

—Claro que no.

—Ups.— Miró un artilugio extraño en la muñeca. —Pues, nada. Nos… si… nos veremos muy pronto.

—Si, hombre.— Este tio era muy raro y se estaba poniendo más raro cada momento.

—¿Me haces un favor?— la preguntó.

—¿Qué?

—No me cuentes esta conversación cuando nos conozcamos por primera vez, ¿vale? Odio confundirme así.

—¿Que no haga qué?— Pero no estaba. Linda no tenía claro como pudo escapar tan rápido. En un momento estaba delante y al siguente desapereció.

Volvío hacía el salón y con su hermano pequeño. Las luces de los meteoros debieron hipnotizarla o algo parecido porque no había manera deque todo eso acabara de pasar.

¿O sí?

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Posted by on November 9, 2010 in Ficción española, Online Fiction

 

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